POESÍA

Para la heredera del trono

Para la heredera del trono

Los rubíes

de tus pendientes preferidos

gotas de sangre son

sacados de las venas

de Odewí y muchos, muchos más.

Sangre brotando lenta, cayendo igual, cuando

el mayoral negrero los golpeaba.

Tal vez no fuera así precisamente, pero…

queriendo oro, sin ir

con pies y manos propios a buscarlos,

díme otro modo de conseguirlo.

Ahora, tu dios

-todo lo hicieron en su nombre-

no da la cara ni asoma la cabeza.

Y ha pasado el tiempo.

Ya ves, estos son los prodigios,

mi princesa,

de papá Olofi.

Al cabo de los siglos

su dedo índice, oscuro, fuerte, limpio,

es quien señala

como aún

la sangre de los míos cuelga de tus orejas.

Herrera, Georgina, en Gatos y liebres. El libro de las conciliaciones,Ediciones UNION, 2009, pp.38-39.

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