AFROLATINAS, HISTORIA, NOTICIAS

EL QUE MÀS MIRA MENOS VE JIRIBILLA ~

Aquí comparto un trabajo que acaba de salir en La Jiribilla. Se trata de visibilizar a las narradoras afrocubanas y sus temas que sí existimos y hemos sido en parte ignoradas. Nos interesa su opinión.

 

La Habana. Año  X.

25 de JUNIO al 1ro. de JULIO de 2011               

Algunas notas sobre raza y narrativas  femeninas:

Titulo: El que  más mira menos ve                  

Inés María Martiatu • La Habana                             

Ilustraciones: Nelson Ponce y Yusell                      

 

Mientras trabajaba para la selección de una antología  posible con el tema raza y narrativas femeninas, me vino a  la mente una frase que se repetía en los parques  habaneros de mi infancia: “el que más mira menos ve”. Se  trataba de los jugadores callejeros que  practicaban  apuestas con chapitas y siempre le ganaban  a los transeúntes porque dicen que las manos son  más rápidas que los ojos. Si miramos con atención,  podremos  descubrir los juegos de manos de  editores,  críticos y antologadores para invisibilizar y  excluir ciertas narrativas femeninas que tienen la  problemática racial en el centro de sus preocupaciones. He  tenido en cuenta para estas notas y considerado   narrativas en plural, documentos, cuentos, fragmentos de testimonios y fragmentos de novelas. También  ha sido amplio el concepto de raza que no solo se  refiere al color de la piel o al tema racial en sí, sino  al contexto ideotemático y cultural que lo acompaña.

Las narradoras ya conocidas que trataron el tema  raza en la literatura cubana no son pocas. Debemos comenzar  por las negras esclavas o libres que suscribieron  documentos para reclamar sus derechos ante las autoridades coloniales y de hecho nos dejaron un testimonio  de lo azaroso de sus vidas. O la osadía y claridad  de una Gertrudis Gómez de Avellaneda que no solo se  atrevió a impugnar el orden patriarcal  con una   actitud francamente feminista, sino que con su novela Sab1, nos ofrece un ejemplo de un texto atrevido al  presentar el amor controversial de un hombre negro hacia  una mujer blanca en una sociedad donde el mestizaje  había tenido un solo signo, el de la mujer negra o mestiza  abusada, violada o envuelta en relaciones interraciales  producto de la necesidad y permitidas por la hipocresía  de aquella sociedad.

Lydia Cabrera con sus  insuperables Cuentos negros de Cuba se acerca al  erotismo, a la sexualidad de la mujer afrodescendiente  sujeta a una ética muy alejada de la judeocristiana y que  mucho nos tiene que decir al presente. Los estudiosos de  la obra de Cabrera y los que la incluyen en  antologías, muchas  veces ignoran estos cuentos,  reseñan y publican preferentemente fábulas de animales o  referentes a la mitología. Marta Rojas, con  sus novelas históricas casi todas enmarcadas en la etapa  colonial en Papeles de blanco y otras mantiene el  siempre presente tema del mestizaje y el blanqueamiento.  En María Valdés o la colina de la  Universidad, Lourdes Casal desde su título parafrasea  el de la novela de Cirilo Villaverde Cecilia Valdés  o la loma del Ángel, introduciendo de nuevo el tema  del incesto. En los cuentos del volumen   Kele kele, Excilia Saldaña relee los mitos  yorubás desde una perspectiva de género. Lázara  Castellanos profundiza en un universo fundamental con su novela  Estudio de familia. El índice del Diablo es un  cuento de Miguelina Ponte donde una familia llevada por el  prejuicio deja desangrarse a un hombre que  consideran un delincuente solo por ser negro. En Cuentos de  negras viejas de antes, Georgina Herrera se sitúa  a medio camino entre la oralidad y la escritura.  Reyita, sencillamente, de Daisy Rubiera, es un  importante testimonio de una mujer negra que abarca casi  toda la república hasta llegar a la Revolución.  Ambas autoras parten de una tradición que solamente la  oralidad puede rescatar dando voz a la “gente sin  historia”.

Con la novela Perro viejo, Teresa Cárdenas,  desde el presente, revela las huellas que la esclavitud  dejaba en la autoestima y la afectividad del esclavizado.  “La tía Victorina” es un cuento inédito de  Carmen González Chacón en que, acudiendo a  recuerdos familiares recrea los contradictorios sentimientos de la  mujer esclava ante una maternidad producto de la  violencia sexual del amo. Sobre las olas y otros  cuentos, de mi autoría, presenta a la mujer negra y  mulata en su diversidad, sin caer en estereotipos. Aparecen escritoras, pintoras, madres de familia de clase  media, algo que no es usual en nuestra narrativa. Mayra  Montero en la novela Como un mensajero tuyo,  logra introducir las relaciones entre las religiones y  culturas china y africanas en una sugerente  trama con el insólito protagonismo del gran tenor Enrico  Caruso.

Solamente estos ejemplos nos sirven para demostrar que el tema  racial ha sido abordado por las narradoras negras o no,  desde el siglo XIX y que su variedad y calidad literarias  ofrecen el mayor interés y merecen un lugar dentro de  los estudios y publicaciones de la narrativa cubana contemporánea. El  crítico y ensayista Alberto Abreu se pregunta  “¿Qué marcas y procedimientos escriturales, más  allá de las referencias al mito y al etnotexto, nos permiten  aseverar que estamos ante la presencia de una  escritura y una cosmovisión del mundo que emana de un  sujeto negro?” y de la mirada de un sujeto mujer  blanco o negro, agregaría yo.

La educación que subalterniza a la mujer y  doblemente a la negra por su condición de mujer y de negra y  la representación del cuerpo negro racializado  está en la génesis misma del orden colonial. Sin embargo,  como reacción aparecen ya los reclamos en las primeras manifestaciones de las feministas negras en el siglo XIX. La  investigadora María del Carmen Barcia nos refiere las  palabras que la poetisa África Céspedes, escribe ya en 1889,  sobre los ataques a la moral de la mujer negra:

“… a nosotras, las de raza negra, se nos considera en  las últimas capas de ese infamante juicio” —y  continúa—. La poetisa hace consideraciones muy progresistas  sobre aquellas mujeres que se vean obligadas, por su  situación económica, a ejercer la prostitución y  explica que en esos casos las mujeres eran solo  víctimas.”2

En el testimonio Reyita, sencillamente, la  protagonista cuenta el rechazo que por el color de su piel  fue víctima hasta de su propia madre.

“Para mi mamá fue una desgracia que yo fuera   —de sus cuatro hijas— la única negra. Siempre  sentí la diferencia que hubo entre nosotras; porque el  afecto y el cariño de ella hacía mí no era igual al  que sentía por mis hermanas.”3

El tema de la prostitución se hace recurrente en  la lírica del rap cubano.

;      “La llaman  puta.

&nbs p;    La sociedad no lo  refuta,

&n bsp;    prostituta quien se revuelca por  dinero.

&n bsp;    de pronto estás haciendo fila, arañando  algún empleo […] vas una y             mil veces y nada, duermes escuchando el sonido de  las puertas que te cierran en la  cara.

&nbs p;    la sociedad tira el anzuelo y tú muerdes la carnada.”4

 

La labor investigativa para localizar autoras y textos me  llevó desde libros publicados hace mucho o poco tiempo  hasta una zona muy interesante y novedosa, la de las escritoras más recientes, la mayoría de  ellas inéditas.5 Por las características de la política  editorial y otras razones que sería demasiado extenso explicar  aquí, publicaciones, antologías, premios, les han  sido vedadas muchas veces lo que ha dado por resultado un  canon conocido de escritura femenina que las desconoce.

Localizar a las inéditas, ir conformando una red de relaciones  en que ellas nos han ido llevando de una a otra.  Averiguar si una poetisa o periodista también es narradora,  ir conociendo esa producción todavía  subterránea es una labor ardua pero placentera al mismo tiempo.  Ellas generosamente han ido compartiendo conmigo sus  textos e inquietudes, me van  dando a conocer una  literatura que ya es capaz de mostrar sus características  propias y de la cual, por supuesto, me siento parte. Todo  ello sin renunciar a la herencia de las que las precedieron.6 Los  puntos de partida de cada una y el entorno ideotemático  en que se mueven, es variado aunque existen algunas  confluencias entre ellas. La mayoría parte de experiencias  personales muy sensibles, heridas recibidas en la infancia  y en la adolescencia, una mirada valiente e incisiva a  la problemática social contemporánea y la  conciencia de la posición subalterna en que se encuentra la  mujer negra, herencia colonial que se expresa en todos  los ámbitos de la vida social, escuela, familia,  relaciones sexuales, medios de comunicación.

No es casual que algunas de estas narradoras estén  ligadas al Movimiento Hip Hop. Ellas coinciden muchas veces  en la articulación de un discurso feminista negro en  el que se tocan cuestiones que afectan a la mujer negra en  la sociedad cubana y que casi no aparecen en el  resto de las prácticas culturales con esa relevancia y  valentía. La elaboración de un imaginario propio, la  relectura de la historia. El tema de la autoestima y la reivindicación de la belleza como factor de  identidad. En este sentido, un aspecto siempre presente es  el pelo. Las marcas que deja la violación de este  cuerpo racializado y el doloroso proceso para restituir  y asumir una identidad constantemente agredida y subvalorada. Una cruzada contra la droga, la  opresión patriarcal, la prostitución, la violencia  doméstica, el mercantilismo, la falta de espiritualidad y la aceptación de la diversidad sexual son algunos  de los asuntos más significativos que comienzan a  hacerse visibles en las obras de estas mujeres narradoras.

Carmen González Chacón, poetisa y narradora, es  directora del proyecto Alzar la voz de mujeres raperas.  Yohamna Depestre, narradora, fue fundadora del proyecto  Omni Zona Franca con el cual se ha presentado y  grabado sus cuentos. Dos excepciones que desmienten los  límites generacionales, son los  conciertos y  grabaciones de la destacada poetisa Georgina Herrera  recitando  sus poemas acompañada del  background de grupos de rap con los que ha tenido muchísimo  éxito. Y también la participación en eventos y los  trabajos que he publicado sobre el fenómeno de la mujer en  el Hip Hop.

Los traumas de la niñez en familias casi siempre disfuncionales por una herencia de pobreza que  viene desde la época colonial y que han sido  impactadas por los diferentes momentos de crisis que ha sufrido  la sociedad cubana contemporánea, como el llamado  período especial aparecen en el cuento Lo escrito en estas breves notas es una  aproximación a un campo en que todavía queda mucho por estudiar.  Esta producción de narradoras negras o no que han  tratado y tratan el tema raza desde una perspectiva  femenina, ha escapado de manera deliberada a la “vista”  de los que quieren ignorarla. Porque, volviendo al  comienzo, sabemos que “el que más mira, menos ve”.

La Habana, junio de 2011.

 

1- Sab (1841), primera novela abolicionista, precede en  el tiempo a La cabaña del tío Tom, de  Harriet Beecher-Stowe, (1852).

2- Dra. María del Carmen Barcia Zequeira, Mujeres en  torno a Minerva. En Revista La Rábida, No. 17, 1998, Huelva. España.

3- Daisy Rubiera, Reyita, sencillamente, Ediciones Verde Olivo La Habana, Cuba, 2000.

4- La llaman puta, de Magia López, integrante del dúo de rap  Obsesión.

5- Muy pocas de ellas han logrado publicar un libro.  Son excepciones Teresa Cárdenas, Premio Casa de  las Américas con la novela Perro viejo y que ya  había publicado otros libros también premiados.  Tres  de las escritoras con un solo libro publicado son  Yohamna Despestre  con D-14,  Premio  Pinos Nuevos; Isnalbys Crespo con Paisajes en el  borde, y Elvira Mora con Agua de  lavanda.

6- La primera oportunidad para pronunciarme acerca  de esta narrativa y otros asuntos referidos a la  creación de las escritoras negras y/o sus temas fueron  las respuestas a la entrevista  de la  periodista y bloguera Sandra Álvarez para La Gaceta de  Cuba enero-febrero de 2010. El primer gesto en  respuesta a esta situación de invisibilidad y el único  posible de inmediato  fue abrir un blog en el propio  mes de febrero de 2010,

 

Lineamientos del VI Congreso del  PCC

(.pdf, 736  Kb)           Información sobre el resultado  del Debate

(.pdf, 394   Kb)

 

© La Jiribilla. Revista de  Cultura Cubana

ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba.  2011.

 

 

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