HISTORIA

Mujeres negras y mulatas en la economía de La Habana colonial (SiglosXVI-XVII)

Por Oilda Hevia Lanier

La privilegiada posición geográfica que tenía La Habana a mediados del siglo XVI, hizo que se convirtiera en el punto de reunión de las flotas en sus viajes de ida/regreso de la metrópoli a sus colonias (de la Fuente- Sorhegui, 1994:114 y Marrero, 1978: I, 158)[21]. La parada forzosa en la bahía, de una gran cantidad de buques cargados de mercancías y personas portadoras de los más diversos valores y saberes culturales, contribuyó sobremanera al crecimiento de la ciudad en los más disímiles aspectos de la vida. Entre los cambios naturales que en poco tiempo se hicieron visibles, uno de los más importantes fue el poblacional. Unido a ese, en la medida que La Habana funcionaba como puerto escala y capital de la Isla, se hizo necesario ampliar y diversificar sus actividades económicas y comerciales, reducidas hasta entonces a una mínima expresión.

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AFROLATINAS, ENTREVISTAS, FEMINISMO NEGRO, HISTORIA, NARRATIVA, NOTICIAS

Las Afrocubanas ya tienen su libro ~

Las Afrocubanas ya tienen su libro~

Sandra Alvarez Ramirez

Por Sandra Álvarez Ramírez

 

En el año 2010, la escritora Inés María Martiatu, al ser entrevistada a propósito de la publicación de su libro de cuentos Sobre las olas y otros cuentos (Swanisle Press,  Universiy of Chicago, 2009), reveló la deuda que tiene la tradición literaria cubana con la escritura de las mujeres negras, al mostrar evidencias de la exclusión que han sufrido las afrocubanas.  Ediciones, antologías, premios, estudios sobre las mujeres, etc. —anota dicha investigadora— han excluido históricamente la vida y obra de las cubanas mestizas y negras, lo cual aun persiste en el momento actual.

Recientemente en Algunas notas sobre raza y narrativas femeninas. El que más mira menos ve, publicado en La Jiribilla,  la también crítica cultural destacó la exclusión mantenida de las narradoras dentro del corpus literario nacional.

Por su parte, la historiadora Daysi Rubiera, autora de Reyita, sencillamente, Golpeando la memoria, entre otros libros de testimonio de mujeres, ha apuntado, en más de una ocasión,  su interés en visibilizar las contribuciones de negras y mestizas, por eso su marcado interés en las ¨historias de mujeres¨.

 

 

Afrocubanas: historia, pensamiento y prácticas culturales (Ciencias Sociales, 2011) es el volumen donde Inés María Martiatu y Daysi Rubiera, presentan la obra de notables intelectuales afrocubanas. El libro está dividido en tres partes: historia, pensamiento y prácticas culturales, y en sus 408 folios recoge ensayos, artículos, etc. que nos acercan a zonas poco tratadas o desconocidas de la historia y cultura nacionales, esta vez teniendo como punto de mira a las mujeres negras y mestizas cubanas.

La pronto aparición del volumen, a presentarse próximamente en el Sábado del Libro, motivó la realización de esta entrevista.

Partimos entonces por preguntar, ¿Por qué Afrocubanas?

Daysi Rubiera. Desde hace muchos años, al darme cuenta de que en la invisibilidad de las mujeres, la de las negras era total y atravesaba casi todas las áreas de las Ciencias Sociales y la cultura, me tracé un proyecto muy personal de visualización de ellas. Comencé en 1990 con un ensayo que me publicaron en la Editorial Academia. Le siguieron otras obras, ya sobre alguna mujer en específico.

De ese proyecto surgió la idea de preparar un libro más abarcador y convidé a algunas amigas a que me acompañaran con ese proyecto: Inés María Martiatu, Georgina Herrera, Lázara Menéndez, María del Carmen Barcia, Irene Esther Ruiz, Coralia Hernández, pero el proyecto fue creciendo, surgieron otros trabajos, en fin, Afrocubanas… es muy abarcador, recorre las diferentes etapas de la historia de nuestro país; refiriéndose a mujeres desde el período colonial hasta nuestros días. Posicionandose como contradiscurso, al desmontar estereotipos negativos, racistas y sexistas.

Ines M. Martiatu.  Fue decisión de Daysi comenzar cuanto antes en un proyecto como éste Ella me invitó y por supuesto acepté. Así comenzamos a realizar la selección entre las dos. Investigamos, consultamos con especialistas y seleccionamos los trabajos que consideramos más significativos y en áreas a veces poco conocidas.  Algunos ya publicados y otros inéditos o pedidos por encargo por su importancia cuando no encontrábamos  los adecuados para diferentes asuntos y personalidades que deseábamos  incluir.

Yo tengo un archivo bastante  grande de lo que se publica on line aquí. De esta manera encontré trabajos que aparecieron en medios digitales, revistas, incluso  reproducidos de eventos. Sólo faltaba contactar a las autoras, tarea que no fue fácil en ocasiones. Luego fuimos incorporando a las más recientes. Descubrimos que narradoras y poetas también tenían  ensayos o artículos de opinión sobre los temas relacionados y el libro fue creciendo.

¿Son la pertenencia o identidad racial y el género motivos de selección para un libro?

Daysi Rubiera. Por supuesto. Sin ese sentido de pertenencia, sin conciencia racial, no se nos hubiese ocurrido este proyecto; y sin un conocimiento de cómo se potencia la equidad de género cuando se transversaliza con la identidad racial, tampoco. Ambas cuestiones son imprescindibles para hacer una selección que nos permitiera comenzar a visualizar algunos aspectos del pensamiento femenino negro cubano.

Inés M. Martiatu. La historia de las mujeres negras y mestizas en Cuba y en toda la diáspora, como sabemos está marcada por la procedencia del continente africano, por la esclavitud y por último por el proceso tanto económico, como cultural que ellas sufrieron quedando relegadas por su condición racial y de género en una situación de subalternidad en la sociedad colonial como esclavas o libres.

Esta historia es bien diferente a la de las mujeres blancas quienes en su mayoría pertenecían a los llamados estamentos superiores en que se dividía la sociedad colonial. Este estigma se mantuvo  aún después de la abolición de la esclavitud, de la instauración de la república y ha llegado hasta nuestros días, aún sin resolverse, en la sociedad cubana.

En la literatura, tanto en la poesía, la narrativa, los testimonios, se ha esteriotipado, y a veces maltratado, la imagen de las mujeres negras en discursos articulados por el “otro”. Aquí tratamos de que estos discursos sean los nuestros. Que se escuche nuestra propia voz.  De este modo, considero que está muy bien justificado que la identidad racial y el género sean motivos para el estudio y la selección para este libro.

¿Quienes son esas mujeres afrocubanas que están recogidas en el libro?

Daysi Rubiera. ¿Las afrocubanas? Mujeres que articularon un discurso diferente al de las blancas desde el siglo XIX, para así concretar ideas, definir actitudes, fijar puntos de vistas, reclamar su espacio en la sociedad que les tocó vivir, poniendo siempre en ello el orgullo racial. Discursos que no fueron tomados en cuenta por quienes hicieron nuestros textos de historia y tampoco son de mucho interés por quienes, en los últimos años, realizan estudios sobre las mujeres.  Un ejemplo de aquellas primeras: Úrsula Coímbra de Valverde, África Céspedes, Cristina Ayala, Consuelo Serra, Inocencia Silveira, Carmen Piedra, Arabella Oña, Catalina Pozo Gato, etc.

 

¿Otras mujeres?, las autoras de los otros trabajos que conforman el libro, las que,  independientemente del color de su piel, desde su percepción y especialidad desmontan estereotipos, denuncian nuevas situaciones creadas, visibilizan lo silenciado en el pasado.

No puedo obviar a las que aparecen en las fotografías. Creadoras cubanas que mantuvieron presente el discurso femenino negro hasta nuestros días, entre ellas: Sara Gómez, Belkis Ayón, Leyda Oquendo, Gloria Rolando.

 

Inés, sabemos que gestionas un blog que tiene el mismo título del libro, y que en ese espacio digital es posible encontrar la obra de otras tantas mujeres afrocubanas, se puede establecer entre ambos espacio, el del volumen en papel y el de un blog colectivo, algún vínculo intencional ¿o no?

Inés M. Martiatu : Pues si, existe un vínculo entre ambos proyectos. Después de la entrevista publicada en La Gaceta de Cuba —anteriormente mencionada— y de muchas reflexiones, llegué a la  conclusión de que debería tomar una acción y no quedarme en una queja. Esa entrevista fue publicada en febrero de 2010 y en ese mismo mes cuelgo el blog Afrocubanas  con varias secciones. La decisión de colgar este blog me parece un gesto  trascendente pues  con él abandono la posición que pudiera  confundirse con la de víctima y nos mostramos a nosotras mismas que sí estamos, que sí hemos trabajado y que podemos acceder sin reparos a un espacio que nos pertenece. Afrocubanas es un espacio propio  para actuar de forma coordinada, para conocernos  todas las que nos  nucleamos alrededor de él, un espacio nuestro. Aquí también tienen un lugar las hermanas afroamericanas.  Este blog es mi respuesta a estas exclusiones y lleva un exergo de Úrsula Coímbra  a sólo dos años de la abolición de la esclavitud:

Me siento orgullosa de pertenecer a una raza que por sí sola y a costa de sacrificios, procura elevarse a la altura de las demás y lucha, trabaja y estudia para vencer (…) bastante tiempo hemos tenido el dogal y la mordaza, tanto tiempo hemos callado, así pues el espíritu del siglo reclama que nuestra voz se levante. (1888).

Este libro es el primer resultado palpable de los esfuerzos y las intenciones de las afrocubanas que estamos reunidas alrededor del trabajo del blog. Casi todas las que aparecen en el blog también están en el libro y muchas más. Creo que vendrán otros proyectos interesantes porque nos sabemos capaces de llevarlos a cabo. 

¿Para terminar, afrocubanas o mujeres negras cubanas?

 

Inés Martiatu. Sabemos que la primera etapa de reconocimiento de  la importancia del negro y de la cultura africana en Cuba dio origen al movimiento Negrista o Afronegrista. Cuando el sabio Fernando Ortiz acuñó el término afrocubano, en las Ciencias Sociales, surgieron diferentes criterios que lo discutieron o negaron, y que por supuesto respetamos. Yo misma en un momento determinado pensaba que lo cubano incluía lo afro y lo hispano a partes iguales. Pero la experiencia me ha  demostrado que no es así.

Y volviendo a las características y la historia de las mujeres negras en Cuba, optamos por llamarlas “afrocubanas” ya que en el “ajiaco“ que es nuestra cultura los elementos africanos, negros, como quiera llamárseles no están  diluidos en el “caldo”. No es lo mismo un negro de ascendencia africana y esclava que un blanco descendiente de primera o segunda  generación de españoles como los hay en Cuba. Ni siquiera los negros y negras de origen yoruba, bantú, arará, del Caribe inglés o franco-haitianos responden a las mismas características socioculturales. De ahí el uso de el término afrocubano y afrocubana que nos une a todos.

EL proceso de transculturación en un país multiétnico y multicultural como el nuestro no  ha terminado. Afrocubanas porque se trata de mujeres negras y mestizas  independientemente del tiempo que llevamos viviendo en la isla, mezclando nuestras sangres, inter-influenciándonos y  luchando contra la discriminación racial y el racismo que nos afectan a todas. Lo que tenemos en común todas nosotras, las descendientes de esclavas con varias generaciones enraizadas en esta tierra y las caribeñas venidas de otras islas, es el origen africano, la esclavitud, todas somos hijas de la diáspora. Sí, todas mujeres negras y todas afrocubanas.

Sandra Álvarez Ramírez, Mujeres, raza e identidad caribeña. Conversación con Inés María Martiatu. En La Gaceta  de Cuba, No.1, enero-febrero de 2010, pp.42-45

2.La Jiribilla, La Habana. Año X. 25 de junio al 1ro. de julio de 2011 No.529

3.https://afrocubanas.wordpress.com/

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EL QUE MÀS MIRA MENOS VE JIRIBILLA ~

Aquí comparto un trabajo que acaba de salir en La Jiribilla. Se trata de visibilizar a las narradoras afrocubanas y sus temas que sí existimos y hemos sido en parte ignoradas. Nos interesa su opinión.

 

La Habana. Año  X.

25 de JUNIO al 1ro. de JULIO de 2011               

Algunas notas sobre raza y narrativas  femeninas:

Titulo: El que  más mira menos ve                  

Inés María Martiatu • La Habana                             

Ilustraciones: Nelson Ponce y Yusell                      

 

Mientras trabajaba para la selección de una antología  posible con el tema raza y narrativas femeninas, me vino a  la mente una frase que se repetía en los parques  habaneros de mi infancia: “el que más mira menos ve”. Se  trataba de los jugadores callejeros que  practicaban  apuestas con chapitas y siempre le ganaban  a los transeúntes porque dicen que las manos son  más rápidas que los ojos. Si miramos con atención,  podremos  descubrir los juegos de manos de  editores,  críticos y antologadores para invisibilizar y  excluir ciertas narrativas femeninas que tienen la  problemática racial en el centro de sus preocupaciones. He  tenido en cuenta para estas notas y considerado   narrativas en plural, documentos, cuentos, fragmentos de testimonios y fragmentos de novelas. También  ha sido amplio el concepto de raza que no solo se  refiere al color de la piel o al tema racial en sí, sino  al contexto ideotemático y cultural que lo acompaña.

Las narradoras ya conocidas que trataron el tema  raza en la literatura cubana no son pocas. Debemos comenzar  por las negras esclavas o libres que suscribieron  documentos para reclamar sus derechos ante las autoridades coloniales y de hecho nos dejaron un testimonio  de lo azaroso de sus vidas. O la osadía y claridad  de una Gertrudis Gómez de Avellaneda que no solo se  atrevió a impugnar el orden patriarcal  con una   actitud francamente feminista, sino que con su novela Sab1, nos ofrece un ejemplo de un texto atrevido al  presentar el amor controversial de un hombre negro hacia  una mujer blanca en una sociedad donde el mestizaje  había tenido un solo signo, el de la mujer negra o mestiza  abusada, violada o envuelta en relaciones interraciales  producto de la necesidad y permitidas por la hipocresía  de aquella sociedad.

Lydia Cabrera con sus  insuperables Cuentos negros de Cuba se acerca al  erotismo, a la sexualidad de la mujer afrodescendiente  sujeta a una ética muy alejada de la judeocristiana y que  mucho nos tiene que decir al presente. Los estudiosos de  la obra de Cabrera y los que la incluyen en  antologías, muchas  veces ignoran estos cuentos,  reseñan y publican preferentemente fábulas de animales o  referentes a la mitología. Marta Rojas, con  sus novelas históricas casi todas enmarcadas en la etapa  colonial en Papeles de blanco y otras mantiene el  siempre presente tema del mestizaje y el blanqueamiento.  En María Valdés o la colina de la  Universidad, Lourdes Casal desde su título parafrasea  el de la novela de Cirilo Villaverde Cecilia Valdés  o la loma del Ángel, introduciendo de nuevo el tema  del incesto. En los cuentos del volumen   Kele kele, Excilia Saldaña relee los mitos  yorubás desde una perspectiva de género. Lázara  Castellanos profundiza en un universo fundamental con su novela  Estudio de familia. El índice del Diablo es un  cuento de Miguelina Ponte donde una familia llevada por el  prejuicio deja desangrarse a un hombre que  consideran un delincuente solo por ser negro. En Cuentos de  negras viejas de antes, Georgina Herrera se sitúa  a medio camino entre la oralidad y la escritura.  Reyita, sencillamente, de Daisy Rubiera, es un  importante testimonio de una mujer negra que abarca casi  toda la república hasta llegar a la Revolución.  Ambas autoras parten de una tradición que solamente la  oralidad puede rescatar dando voz a la “gente sin  historia”.

Con la novela Perro viejo, Teresa Cárdenas,  desde el presente, revela las huellas que la esclavitud  dejaba en la autoestima y la afectividad del esclavizado.  “La tía Victorina” es un cuento inédito de  Carmen González Chacón en que, acudiendo a  recuerdos familiares recrea los contradictorios sentimientos de la  mujer esclava ante una maternidad producto de la  violencia sexual del amo. Sobre las olas y otros  cuentos, de mi autoría, presenta a la mujer negra y  mulata en su diversidad, sin caer en estereotipos. Aparecen escritoras, pintoras, madres de familia de clase  media, algo que no es usual en nuestra narrativa. Mayra  Montero en la novela Como un mensajero tuyo,  logra introducir las relaciones entre las religiones y  culturas china y africanas en una sugerente  trama con el insólito protagonismo del gran tenor Enrico  Caruso.

Solamente estos ejemplos nos sirven para demostrar que el tema  racial ha sido abordado por las narradoras negras o no,  desde el siglo XIX y que su variedad y calidad literarias  ofrecen el mayor interés y merecen un lugar dentro de  los estudios y publicaciones de la narrativa cubana contemporánea. El  crítico y ensayista Alberto Abreu se pregunta  “¿Qué marcas y procedimientos escriturales, más  allá de las referencias al mito y al etnotexto, nos permiten  aseverar que estamos ante la presencia de una  escritura y una cosmovisión del mundo que emana de un  sujeto negro?” y de la mirada de un sujeto mujer  blanco o negro, agregaría yo.

La educación que subalterniza a la mujer y  doblemente a la negra por su condición de mujer y de negra y  la representación del cuerpo negro racializado  está en la génesis misma del orden colonial. Sin embargo,  como reacción aparecen ya los reclamos en las primeras manifestaciones de las feministas negras en el siglo XIX. La  investigadora María del Carmen Barcia nos refiere las  palabras que la poetisa África Céspedes, escribe ya en 1889,  sobre los ataques a la moral de la mujer negra:

“… a nosotras, las de raza negra, se nos considera en  las últimas capas de ese infamante juicio” —y  continúa—. La poetisa hace consideraciones muy progresistas  sobre aquellas mujeres que se vean obligadas, por su  situación económica, a ejercer la prostitución y  explica que en esos casos las mujeres eran solo  víctimas.”2

En el testimonio Reyita, sencillamente, la  protagonista cuenta el rechazo que por el color de su piel  fue víctima hasta de su propia madre.

“Para mi mamá fue una desgracia que yo fuera   —de sus cuatro hijas— la única negra. Siempre  sentí la diferencia que hubo entre nosotras; porque el  afecto y el cariño de ella hacía mí no era igual al  que sentía por mis hermanas.”3

El tema de la prostitución se hace recurrente en  la lírica del rap cubano.

;      “La llaman  puta.

&nbs p;    La sociedad no lo  refuta,

&n bsp;    prostituta quien se revuelca por  dinero.

&n bsp;    de pronto estás haciendo fila, arañando  algún empleo […] vas una y             mil veces y nada, duermes escuchando el sonido de  las puertas que te cierran en la  cara.

&nbs p;    la sociedad tira el anzuelo y tú muerdes la carnada.”4

 

La labor investigativa para localizar autoras y textos me  llevó desde libros publicados hace mucho o poco tiempo  hasta una zona muy interesante y novedosa, la de las escritoras más recientes, la mayoría de  ellas inéditas.5 Por las características de la política  editorial y otras razones que sería demasiado extenso explicar  aquí, publicaciones, antologías, premios, les han  sido vedadas muchas veces lo que ha dado por resultado un  canon conocido de escritura femenina que las desconoce.

Localizar a las inéditas, ir conformando una red de relaciones  en que ellas nos han ido llevando de una a otra.  Averiguar si una poetisa o periodista también es narradora,  ir conociendo esa producción todavía  subterránea es una labor ardua pero placentera al mismo tiempo.  Ellas generosamente han ido compartiendo conmigo sus  textos e inquietudes, me van  dando a conocer una  literatura que ya es capaz de mostrar sus características  propias y de la cual, por supuesto, me siento parte. Todo  ello sin renunciar a la herencia de las que las precedieron.6 Los  puntos de partida de cada una y el entorno ideotemático  en que se mueven, es variado aunque existen algunas  confluencias entre ellas. La mayoría parte de experiencias  personales muy sensibles, heridas recibidas en la infancia  y en la adolescencia, una mirada valiente e incisiva a  la problemática social contemporánea y la  conciencia de la posición subalterna en que se encuentra la  mujer negra, herencia colonial que se expresa en todos  los ámbitos de la vida social, escuela, familia,  relaciones sexuales, medios de comunicación.

No es casual que algunas de estas narradoras estén  ligadas al Movimiento Hip Hop. Ellas coinciden muchas veces  en la articulación de un discurso feminista negro en  el que se tocan cuestiones que afectan a la mujer negra en  la sociedad cubana y que casi no aparecen en el  resto de las prácticas culturales con esa relevancia y  valentía. La elaboración de un imaginario propio, la  relectura de la historia. El tema de la autoestima y la reivindicación de la belleza como factor de  identidad. En este sentido, un aspecto siempre presente es  el pelo. Las marcas que deja la violación de este  cuerpo racializado y el doloroso proceso para restituir  y asumir una identidad constantemente agredida y subvalorada. Una cruzada contra la droga, la  opresión patriarcal, la prostitución, la violencia  doméstica, el mercantilismo, la falta de espiritualidad y la aceptación de la diversidad sexual son algunos  de los asuntos más significativos que comienzan a  hacerse visibles en las obras de estas mujeres narradoras.

Carmen González Chacón, poetisa y narradora, es  directora del proyecto Alzar la voz de mujeres raperas.  Yohamna Depestre, narradora, fue fundadora del proyecto  Omni Zona Franca con el cual se ha presentado y  grabado sus cuentos. Dos excepciones que desmienten los  límites generacionales, son los  conciertos y  grabaciones de la destacada poetisa Georgina Herrera  recitando  sus poemas acompañada del  background de grupos de rap con los que ha tenido muchísimo  éxito. Y también la participación en eventos y los  trabajos que he publicado sobre el fenómeno de la mujer en  el Hip Hop.

Los traumas de la niñez en familias casi siempre disfuncionales por una herencia de pobreza que  viene desde la época colonial y que han sido  impactadas por los diferentes momentos de crisis que ha sufrido  la sociedad cubana contemporánea, como el llamado  período especial aparecen en el cuento Lo escrito en estas breves notas es una  aproximación a un campo en que todavía queda mucho por estudiar.  Esta producción de narradoras negras o no que han  tratado y tratan el tema raza desde una perspectiva  femenina, ha escapado de manera deliberada a la “vista”  de los que quieren ignorarla. Porque, volviendo al  comienzo, sabemos que “el que más mira, menos ve”.

La Habana, junio de 2011.

 

1- Sab (1841), primera novela abolicionista, precede en  el tiempo a La cabaña del tío Tom, de  Harriet Beecher-Stowe, (1852).

2- Dra. María del Carmen Barcia Zequeira, Mujeres en  torno a Minerva. En Revista La Rábida, No. 17, 1998, Huelva. España.

3- Daisy Rubiera, Reyita, sencillamente, Ediciones Verde Olivo La Habana, Cuba, 2000.

4- La llaman puta, de Magia López, integrante del dúo de rap  Obsesión.

5- Muy pocas de ellas han logrado publicar un libro.  Son excepciones Teresa Cárdenas, Premio Casa de  las Américas con la novela Perro viejo y que ya  había publicado otros libros también premiados.  Tres  de las escritoras con un solo libro publicado son  Yohamna Despestre  con D-14,  Premio  Pinos Nuevos; Isnalbys Crespo con Paisajes en el  borde, y Elvira Mora con Agua de  lavanda.

6- La primera oportunidad para pronunciarme acerca  de esta narrativa y otros asuntos referidos a la  creación de las escritoras negras y/o sus temas fueron  las respuestas a la entrevista  de la  periodista y bloguera Sandra Álvarez para La Gaceta de  Cuba enero-febrero de 2010. El primer gesto en  respuesta a esta situación de invisibilidad y el único  posible de inmediato  fue abrir un blog en el propio  mes de febrero de 2010,

 

Lineamientos del VI Congreso del  PCC

(.pdf, 736  Kb)           Información sobre el resultado  del Debate

(.pdf, 394   Kb)

 

© La Jiribilla. Revista de  Cultura Cubana

ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba.  2011.

 

 

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Dos Culturas Marchando A Un Tambor~ Two Cultures Marching to One Drum~

Conosca una Afrolatina, escritora, Alicia Anabel Santos una mujer dedicada a que la historia de los Afrodescendientes en Latino America sea incluida en los libros y enseñado en las escuelas. En el articulo Dos Culturas Marchando A Un Tambor Two Cultures Marching to One Drum, Alicia escribe sobre la influencia Africana en la cultura hispana.

Alicia tiene tres años viajando y documentando todo lo que es la diaspora africana en Latino America para el documental Afrolatinos: La Historia Que Nunca Nos Contaron.

Afro-Latinos “La historia que nunca nos contaron” es una serie documental de televisión producida independientemente por Creador Pictures, LLC. El programa ilustrará la historia y celebrará la rica cultura de personas de ascendencia Africana. El documental cubre de la historia desde cómo y cuándo los esclavos fueron traídos a Centro y Sudamérica hasta los asuntos relacionados con la identidad en la comunidad hispana de hoy en día. Hay un estimado de 200 millones Afro-Descendientes en Latinoamérica pero la mayoría de ellos no tienen poder político ni económico.

Este documental nos lleva a conocer a los  Afro-latinos  a través de naciones en  habla española y portuguesa. También enseñará a los desinformados e iniciará, optimistamente, cambios sociales en toda América Latina. La serie documental empezará con el tráfico de esclavos hacia los años 1500 y recordará a los Cimarrones  y sus comunidades palenqueras y cubrirá la polémica teoría de la presencia africana en la América prehispánica.

La serie continúa analizando la cercanía y las diferencias religiosas entre la Iglesia Católica y prácticas como Yoruba y el Vodú. Se aprende de dichas ceremonias religiosas y sagradas a través del  baile y música, por ejemplo el tambor es un instrumento muy especial utilizado en la música latina hoy pero ¿Cuantas personas saben de su historia? El documental también tendrá un segmento dedicado a la gastronomía Afro-latina, que mostrará la influencia Africana en la vida de los Latinos.

Aun hay dialectos Africanos mezclados con el Español en lugares como San Basilio de Palenque y nosotros descubrimos un diccionario de palabras castellanas de origen Africano. La identidad será un segmento especial dado que afecta a millones de Afro-latinos mundialmente. Entrevistamos a personas desde  E.E.U.U hasta Argentina acerca de asuntos como “pelo bueno, pelo malo”, los matrimonios interraciales y más, mucho más.

Uno de los capítulos más importantes en el documental es el que trata los asuntos sociales que afectan a las comunidades Afro-latinas. Nuestros productores no sólo documentaron los problemas, además vivieron en las comunidades para obtener información de primera mano a cerca de su situación. Se encontró en la mayoría de países que hay una falta de apoyo del gobierno, puede ser por discriminación o simplemente corrupción pero este documental va más allá para reportar la realidad. Esperamos que este documental pueda impulsar a sus hermanos y hermanas Afro para que no sean invisibles ante los ojos de los políticos y la sociedad en general. Que hagamos cambios para nuestra gente y que exista justicia e igualdad.

Continúe visitando este website para averiguar cuando el documental va ha ser trasmitido por su canal local.

Para ver el trailer visite: AFROLATINOS

O contactonos a: info@creadorpictures.tv

Visite el blog de Alicia Santos: Finding Your Force

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HISTORIA

La Mujer “De Color” En la Sociedad Colonial Santiaguera

por María Cristina Hierrezuelo.

Obras como El negro en la economía habanera del siglo XIX, de Pedro Deschamps Chapeaux, y El negro en la sociedad colonial de Rafael Duharte Jiménez constituyen valiosos análisis de cómo a pesar de los códigos discriminatorios que imperaron en la sociedad colonial cubana, un número importante de negros, pardos y mulatos lograron alcanzar una solvencia económica aparejada a un indiscutible ascenso social aún cuando este nunca pudo equipararse al de los blancos. En esa cuerda de las inveteradas diferencias, los análisis y ejemplos que se muestran se sustentan de tal manera en individuos del sexo masculino que bien puede pensarse que en ese mundo de negros y blancos; de ricos y pobres; de libres y esclavos; de hembras y varones, las hijas de Eva por cuyas venas corría sangre africana poca o ninguna incidencia tuvieron en el ascenso socioeconómico de los de su raza.

Santiago de Cuba, la villa fundada por Diego Velázquez en el verano de 1515, recibió los primeros africanos en el año 1522. La manumisión y el mestizaje afloraron con tal celeridad entre la población que, antes de que el siglo XVI finalizara, una parte de la que existía en  la ya  entonces ciudad estaba constituida por pardos, negros y mulatos que ostentaban la condición de libres y que desempeñaban múltiples actividades productivas.  Entre esos quehaceres figuraba el comercio, lo que aparece recogido en las primeras ordenanzas municipales u ordenanzas de Cáceres establecidas en el año 1573, en cuyo artículo 50 se señala: “Que ninguno pueda vender vino por mano de negro, ni negra horra, pueda venderlo, ni tabernero, salvo que fuese persona de confianza que en tal caso el cabildo les pueda dar licencia para ello[…][1]

DISTINGUIDA MUJER AFROCUBANA S XIX

Las negras horras vendedoras de vino, cuya confiabilidad las hizo acreedoras de la autorización oficial que se exigía para el expendio de tan solicitada bebida, constituyeron la génesis del grupo de mujeres libres “de color” que en el siglo XIX, tuvieron un papel protagónico en muchas de las actividades económicas que se desarrollaban en la ciudad; en tanto otras, por la cuantía de sus propiedades, ingresaron al estrato burgués y, desde la posición de propietarias, contribuyeron de manera  discreta al desarrollo económico de la jurisdicción de Cuba, en general, y de la ciudad de Santiago de Cuba, en particular.

MUCHACHA ELEGANTE SIGLO XIX

La historiografía regional no ha reparado suficientemente  en esta realidad social del pasado colonial santiaguero, lo que ha impedido que podamos conocer con certeza las condiciones socioeconómicas  en las cuales vivieron las mujeres “de color” de Santiago de Cuba. Esta  laguna historiográfica, contrasta notablemente con la abundante información que al respecto contienen la documentación de archivo y la prensa de la época, y que permiten descubrir una pequeña parte del universo psicosocial en el que se desenvolvieron esas olvidadas hijas de Eva. Gracias a ello podemos  saber,  entre otros aspectos, los recursos económicos que lograron tener y que en oportunidades le permitieron labrar un pequeño capital y – ¿por qué no?-, desenvolver sus vidas como buenas burguesas.

PARA EL ARTICULO COMPLETO – LA MUJER DE COLOR EN LA SOCIEDAD SANTIAGUERA


[1] Hortensia Pichardo: Documentos para la Historia de Cuba, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1971, t I, p. 111

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