LITERATURA, POESÍA

Y me niego rotundamente
A dejar de ser yo,
A dejar de sentirme bien
Cuando miro mi rostro en el espejo
Con mi boca
Rotundamente grande,
Y mi nariz
Rotundamente hermosa,
Y mis dientes
Rotundamente blancos,
Y mi piel valientemente negra.

Shirley Campbell

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Rotundamente Negra (fragmento)

Cita
POESÍA

LA ABUELA DE MI ABUELA

Carmen González Chacón (Ciudad  de La Habana, 1963).

La abuela de mi abuela llegó untada con saliva de látigo

hizo del trópico su hombre, le dio hijos.

Debajo de una ceiba, aquí árbol sagrado, regó sus bastardos

para que limpios fuesen, como lo haría su madre,

allá en eterna memoria de praderas.

A veces no sabía si el llanto nacía allá o aquí

ni por cúal vena tronaba el cantar frente al castigo,

no sé por cuál llega a mí su oración, ni cuándo

ni el lugar dónde la siento cerca.

Titulo: Cautivos

La abuela de mi abuela se unió a la tierra

en la que engendró a cada uno de sus bastardos

en diciembre de mil novecientos quince.

Má Francisca: siete sayas y ninguna mayoral

Má Francisca: siete rayos a la espalda del negro que te vendió

Má Francisca: siete los vientos en la ceiba, aquí árbol sagrado;

donde volaron mariposas en la versión de tu muerte.

Los nietos de tus nietos creemos en las marcas

que dejaste en la cara de la tierra; padre de tus hijos

muerte de tus bastardos; oración para expulsar el mal de látigo.

Los nietos, Má Francisca: siete sayas y ninguna mayoral,

estamos en deuda,

aquí y allá; ceiba, memoria, oración

cicatriz, tierra,  ¡madre tierra!

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POESÍA

SAN FRANCISCO DE ASÍS LA PLAZA QUE ME PERDIÓ, por Carmen González Chacón

Nada más que soy el otro

el simple

Caminando hacia el poniente con la  vista fija en un par de zapatos

pensando en el pan

que debo repartir entre mis amigos huérfanos

Frente a la plaza

donde vuelan sus hambres las palomas

me asaltaron tres hombres vestidos de azul

Llevaban tapia y usura de  crédito en los bolsillos

Las pude ver a través de las pausas entre palabras

¡Campana la Luisa se rompió!

Los hombres de azul pegaron su pausa al pan de mis huérfanos

¡Apretaron   coño   hasta hacerlo polvo!

Lo peor no fue el destrozo del pan

Acostumbrados  a bebernos las lágrimas y sobrevivir

ninguno reparó en la ausencia

Peor fueron las pausas

Esas que te van mareando hasta hacerte romper

como basura de límite

¡Yo mando mi ganga a componer…!

Esas que no entiendes

porque tú eres el otro     el simple

el que se sienta aguas adentro y fija la vista

en las palomas

¡Patito florido dime adiós!

¡Donde vive madre de agua!

El cántaro se rompe

¡Por mis huérfanos que se va a romper

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POESÍA

EL BESO DE LA PATRIA

por Carmen González Chacón

Aprendí

que una niña mala

debía amanerarse en sentido contrario a las manecillas del reloj

Y que el cuerpo de los otros

era para juzgar y ser juzgado

en nombre del reposo y las buenas conciencias

Aprendí que la mañana es azul, la muerte oscura

y mi estómago grieta

¡Adiós Soledad!

Las niñas malas encuentran compañía en la última fila

donde las niñas huérfanas

junto a las pelotas de trapo

o corriendo por las espinas con las manos vueltas al sol

¡Adiós Soledad!

Las niñas negras aprendimos a ser niñas malas

allá en la última fila

donde nos sentaron viejos principios

A pesar de todo, las niñas malas aprendieron a vivir

ocultando  su paso por la última fila

Las niñas negras nunca aprenderemos a arrancarnos

la piel de las mejillas

Nadie nos besó

CARMEN CHACÓN

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POESÍA

DESAGRAVIO

por Carmen González Chacón

Que se avergüence el amo

NICOLÁS GUILLEN

Las guerras no terminaran mientras

se siga midiendo al hombre por

el color de su piel no por sus ojos

B. MARLEY

a Nelvys

Vamos a la guerra simaní

Parece haber retumbado en su sangre de nudos

y quinientos años de exilio

bajaron a colgar las siete marcas.

¡Negra sí! Como noche madre eterna de estrellas

o como carbón del fuego padre.

De mierdas

la lengua

que desconociendo la bendición de Oggún sobre los tuyos no se mordió.

Muchos habrá con la espalda presa en el látigo

¡Tú    a la guerra!

Así manda el tambor de tus mayores.

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POESÍA

UNA MUCHACHA SIEMPRE ES UN PRIVILEGIO

por Carmen González Chacón

Una muchacha siempre es un privilegio

Yo era una muchacha

que dejaba marcas de barro en una habitación

de bordes blancos y olor a albahacas recién cortadas

Tuve un nido en el cerebro

que algunos confundieron con secuelas del golpe

Me asustaban el aire las manos blandas de Elena

y todo el arco iris que me sostenía

mientras llegaba la espuma a los labios.

Dentro me fue creciendo el alma

Cerré las puertas

¡Ya nadie pudo entrar y maniatarme!

Ni el bello jazmín con sus goces blancos

Ni el barro de mis huellas

Ni el golpe

Sólo si el viento se atraviesa

volveré a las manos blandas de Elena

Lo juro     por cada atardecer

donde he bordeado el sexo

de todos los hombres que poseo

¡Ya nadie puede entrar y maniatarme!

Una muchacha siempre es un privilegio

El mar de entonces

los poderes de la luna

influyendo sobre el flujo menstrual

hiervas polvos cicatrices

Todo acontece a partir del golpe

Mío fue el privilegio

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POESÍA

Elogio grande para mí misma

Elogio grande para mí misma

Yo soy la fugitiva

soy la que abrió las puertas

de la casa-vivienda y “cogió el monte”.

No hay trampas en las que caiga

Tiro piedras, rompo cabezas.

Oigo quejidos y maldiciones.

Río furiosamente

Y en las noches

bebo el agua de los curujeyes,

porque en ellos

puso la luna, para mí sola,

toda la gloria de su luz.

Herrera, Georgina, en Gatos y liebres. El libro de las conciliaciones, Ediciones UNION, 2009, pp.38-39.

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