Sin categoría

Falleció Inés María Martiatu: una afrocubana de convicción

lalita-coloquio-2Por Daysi Rubiera Castillo

Ideas, sueños, necesidad de unir nuestros esfuerzos en el camino emprendido en la lucha por nuestra identidad racial, fue lo que nos unió a Lalita, como todos y todas les decíamos, y a mí, una tarde un poco lejana en Casa de las Américas.
Pensamientos que nos enfrascamos en materializar de alguna manera. Reunir muchas mujeres, de vez en vez varones, para aunarlos a un proyecto que tuviera como finalidad recuperar el lugar que el discurso de las mujeres afrocubanas tiene en la historia de las ideas en Cuba y de la cual fueron excluidas. Así nació el Grupo Afrocubanas, en el cual trabajamos con mucha dedicación, entrega y amor.
Muchos fueron nuestros proyectos, conscientes de la necesidad de insertar la voz de las mujeres negras, no solo en el debate sobre los conflictos raciales que se lleva a cabo en el país, sino que se erigiera como un contradiscurso opuesto al que sobre ellas ha venido circulando históricamente. Afrocubanas: historia, pensamiento y prácticas culturales es un ejemplo de ello.
Así vivió, pensó y soñó Lalita, hasta unos pocos días antes de fallecer cuando al visitarla me hablaba con mucho entusiasmo de nuestro próximo libro, el que estábamos preparando las afrocubanas. Ya ella no está, pero materializar ese, uno de sus últimos sueños, será nuestro merecido homenaje a su memoria.
Daisy Rubiera
La Habana, julio, 2013

Estándar
Sin categoría

Lalita

Lalita en su cumple 70
Lalita en su cumple 70

Por Georgina Herrera

Para no romper esta cadena afrocubana que, terca, desesperadamente mantendremos hasta la última de nosotras, apenas entro en mi casa, dando traspiés, sin creer del todo que regreso viva, llamo a Daysi para que lo diga. Daysi no está, y Aníbal me dice que a Lalita la van a enterrar cuando llegue el hijo y que…..
Empiezo a llorar. No pensé que su muerte me diera tanto dolor, pero es que no pensé que iba a morir cuando fui a verla casi sin fuerzas yo,ni cuando me debatía rabiosamente, pensando en el Hospital, que la elegida era yo.
No dejo de pensar en eso. No me gustan las palabras fuertes ni feas, pero la muerte es una jodedera personal irremediable. Te obliga a apostar por la vida sin otra opción.
Recuerdo a Lalita hace muchos años, cuando confió en mi, dándome espacio en el suyo, en su tiempo, en su lucha. Tenía vida en los ojos, en la palabra, en los sueños que eran totalmente hacer posible sin tanto tiempo para enfrentar al enemigo que yo no sé bien qué forma tiene pero sí lo que quiere. Ahora todo se reduce a lo que se puede, a desearle que descanse en paz. Yo desconfío de casi todo. Pienso en cimarrona, como mi tíabisabuela Victoria, que cuando querían tenderle una trampa múltiple para meterla en el cepo, caminaba lenta, las piernas semiabiertas, mirando como sin mirar a todos lados para ver a su modo de donde surgía el gesto que se lanzara en su contra.
Digo esto, Lali, porque fuimos amigas, y supiste que para mí, descansar era acostarme en las noches, pensando, descansar de verdad y levantarme lista nuevamente para esta guerra de todos mis días que es mi lujo y mi esperanza. Por ti, por las que quedaron antes y por las que irán quedando , que esto no se haga eterno, Lali. Tu mereces que tenga fin la lucha, pero…ganada, claro.
Georgina Herrera
Julio.2013.

Estándar