LITERATURA

Literatura, mujer negra y estereotipos en Cuba

Por Omer Freixa*

Desde 1501 los Reyes Católicos autorizaron el ingreso de negros esclavos a las Américas bajo su dominio. Se estima que entre el siglo XVI y hasta aproximadamente la mitad del siglo XIX, unos 11 millones de africanos, en su inmensa mayoría reducidos a esclavitud, poblaron el Nuevo Mundo, en reemplazo de la muy alicaída población originaria. De unos 100.000 indígenas en Cuba antes de la llegada española, en 1533 sobrevivían unos pocos miles. Según datos extraídos por el prestigioso antropólogo cubano Fernando Ortiz, sin contar el contrabando, 527.828 esclavos ingresaron desde 1512 a 1865 a la Gran Antilla. A mediados del siglo XVIII, la isla tenía 170.000 habitantes, de los cuales casi la mitad eran negros, entre esclavos y libertos.

Hoy, respecto de la situación de los descendientes de esa ingente masa esclavizada, conviven dos posiciones ideológicas enfrentadas. Por un lado, algunos opinan que la Revolución de 1959 hizo hombres a los negros. Sin embargo, otros discrepan respecto de ese pensamiento y, al contrario, postulan que el proceso revolucionario si bien formuló la lucha contra el racismo, por caso, adoptándolo como premisa en la Constitución de 1992, todo es palabra hueca frente a una realidad sobre la cual muchos denuncian que el/la afrodescendiente en la isla integra una mayoría desatendida. Quienes defienden esta postura negativa sobre el cubano negro, utilizan como argumentación, entre otros datos, cómo el censo nacional falsea el panorama demográfico en el cual los afrodescendientes apenas si alcanzan a ser el 10% de la población total de la isla, poblada por poco más de 11 millones de cubanos y cubanas. Sin embargo, la evidencia -explican- en pos de observar que los y las habitantes de color son el grueso poblacional, es abrumadora. Solo con recorrer las calles habaneras es suficiente. Pero así y todo los y las afrodescendientes en Cuba lidian día a día con el problema de la invisibilización, resultado de una política gubernamental fallida de integración. El racismo aún late en la isla.

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